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HOY SE RECUERDA LA MUERTE HEROICA DEL CAPITÁN APARICIO FIGARI EN 1928

El teniente 1° Aparicio Figari Riquelme, nació el 25 de febrero de 1906 en la actual Lambaré, que entonces era un barrio de Asunción. Murió en una emboscada boliviana un día como hoy, 14 de diciembre de 1928. Tenía 22 años. Su ascenso a capitán fue póstumo. Una calle de Asunción lleva su nombre.

El teniente Figari era un joven oficial, que debido a sus extraordinarias cualidades fue nombrado comandante del fortín Valois Rivarola, con una dotación de 35 hombres bien armados y equipados. La orden era repeler un posible ataque en represalia por la recuperación del fortín Vanguardia de manos de los bolivianos.

El resto del escuadrón con 60 hombres -en apresto- debían dirigirse a su base de General Genes, cuando se oyeron hacia el Fortín Mariscal López fuego de fusiles y ametralladoras. El comandante Merardo Castagnino cambió su itinerario y resolvió dirigirse hacia el fortín Mariscal López, con todos los efectivos menos 15 soldados enfermos que serían evacuados al día siguiente a General Genes.

El escuadrón se dirigió a marcha forzada hacia el fortín Mariscal López cuando más o menos a 1000 metros del fortín, el Tte. Aparicio Figari Riquelme, quien encabezaba la columna, encontró a un centinela ubicado en la copa de un árbol.

Preguntado si escuchó los disparos, el vigía le contestó que en el fortín Mariscal López no ocurría nada y que seguramente eran los tiros del teniente Russo Padín comandante del fortín quien acostumbraba a salir de cacería en las inmediaciones.

Eran noticias tranquilizantes por lo que el Tte. Figari se adelantó con dos jinetes, los cabos Torres y Núñez y el ayudante del escuadrón Bogarín y se dirigió resueltamente por el cañadón más que nada para darle un susto al Tte. Russo Padín por no estar supuestamente en su puesto.

Los jinetes marchaban al galope sin percatarse de los enemigos hasta que fueron interceptados por tropas bolivianas agazapadas. Un sargento boliviano de apellido Villanueva intimó rendición al Tte. Figari y este le contestó que “un oficial paraguayo no se rinde” y sacó su pistola disparando un tiro que descerrajó en la oreja del boliviano. Se produjo entonces una descarga que tronchó las vidas de Figari y los dos jinetes.

Huyó Bogarín perdiéndose en el monte. Contó al comandante Castagnino lo ocurrido, pero no pudo confirmar si sus compañeros estaban muertos. Entonces Castagnino mandó un estafeta con una carta dirigida al comandante boliviano exigiendo la entrega de Figari y sus acompañantes y el desalojo del fortín si no deseaban ser atacados “por 1.500 efectivos”.

El capitán boliviano Froilán Callejas, respondió por nota: “Señor comandante deploro no poder devolver al Tte. Figari y sus dos acompañantes que fueron muertos por no respetar las órdenes impartidas a los soldados bolivianos instruidos para la guerra. Puede ordenar el ataque. Firmado: Capitán Callejas”.

Momentos después, los bolivianos se retiraron apresuradamente del fortín Mariscal López y cuando el escuadrón llegó, fueron informados por una mujer que se quedó, que el Tte. Figari fue enterrado con los honores reglamentarios por parte del capitán Callejas.

Después, en el regreso a la base de General Genes, al pasar por el fortín Valois Rivarola, Castagnino se enteró que la patrulla boliviana los había atacado, pero que se escapó una mujer que estaba embarazada. Los que quedaron vivos comentaron que esa mujer estaba encinta de un hijo del Tte. Figari. Años después comentaron algunos veteranos, que conocieron al hijo de Figari ya con 30 años, por lo que la historia tuvo un mejor destino para ella y su hijo, solos en medio del Chaco.

Tres meses después de la muerte del Cap Figari, sus restos fueron trasladados desde el fortín Mariscal López a Asunción, donde fueron inhumados en el Cementerio de la Recoleta, con todos los honores. Incluso estuvo el Presidente de la República

La Junta Municipal del año 1928, por la Ordenanza 1903, dispuso que una calle de Asunción recuerde al capitán Aparicio Figari. La calle arranca en Guatemala, continuación de Buzarquis al Suroeste y se extiende al Noreste hasta la avenida Pettirossi. Asimismo, es paralela a las calles Pa’i Pérez al Sureste y al Noroeste a Tte. Rojas Silva.

 

Redacción: Evanhy de Gallegos.

Edición y Publicación: Christopher Fiddes.

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